Cuando hay que hacer ejercicios, las opciones son bastante pocas: Ir al gimnasio, ir a la plaza comunal donde hay máquina de ejercicios o tener tu propia máquina en casa.
El problema de tener máquinas en la casa, es que al final terminan llenas de polvo y como colgador de ropa o peor aún, acumulando todo lo inservible… o sea… en el cuarto de los cachureos.
Ir a la plaza comunal es más complicado, de repente van personas a puro molestar y el estado de las máquinas no es el mejor, aunque igual se agradece el esfuerzo de los ediles de cada comuna.
Y en el ir al gimnasio yo creo que hay problema. Primero tienes toda la motivación y las ganas de ir, te inscribes y como mecanismo de motivación, pagas la anualidad completa, para que te salga el costo mensual de la oferta del cartel publicitario. Después, vas de compras a la tienda de turno (en realidad donde te quede cupo), porque no es llegar e ir al gimnasio: Debes comprarte zapatillas nuevas, calcetines nuevos, un par de shorts, poleras ad-hoc al lugar, un bolso nuevo (por lo general marca head), etc.
También está la compra en el supermercado de productos naturales, te haces amante de las gatorade o powerade y compras una botellita para desocuparla y tomar agua a lo deportista. Compras un par de latas de atún Van Camps, porque esos son “wenos” y te vuelves light.
Hasta ahí todo bien y normal, pero nadie les ha dicho a esas personas que:
1. Si duras una semana en el gimnasio será mucho y digno de celebración
2. Si logras combinar tu tiempo laboral-estudiantil-dueñ@ de casa, hijos, etc., con los minutos que te queden libres para ir al gimnasio, serás un mago del tiempo
3. Efecto envidia, que sería algo así como: Ver a una serie de mujeres regias, con físicos envidiables y mirarte en tu triste realidad y decir “que se mueran, yo no voy a llegar jamás a eso”. Te diste por vencida antes de intentarlo. En el caso de nosotros los mashos, ver físicos marcados y pensar, con esto no saco ni bíceps
4. Por muy bien que se vistan para ir al gimnasio, siempre encuentras que te ves mal o aparece la instructora personal trainer 2% de grasa en el cuerpo. Esa que aunque se ponga un saco de papas, le queda perfecto
5. Al final del mes, fuiste una semana al gimnasio y todavía estás pagando las mensualidades, pero eres optimista y dices: El próximo mes sin falta empiezo a ir de nuevo y vuelvo lo cíclico
Yo viví eso de ir al gimnasio y me duró dos meses la gracia. Vi un montón de cosas divertidas: desde el weon que va al gimnasio pa’ engrupirse a las minas y hacer vida social, hasta tipos que viven en ese lugar, que pasan horas entre las máquinas y los fierros.
Ir al gimnasio no es malo, cuando tus motivaciones son correctas y tus metas son flexibles. Actualmente, la oferta es bastante amplia y bien asesorado, puedes obtener resultados sorprendentes.
Me he dado cuenta que para ir al gimnasio, no hace falta tener ropa de marca o de línea, llegar con el mejor bolso y la mejor pinta, si la actitud es la correcta.
Ir al gimnasio no es malo, sólo deben ponerse las pilas y probar. No se den por rendidos al empezar la carrera, porque poco a poco se van viendo los frutos. Tampoco te estreses por parecerte al mino más musculoso o la mina más regia, cada uno de nosotros está empezando en esto y con el paso del tiempo se da todo de manera más orgánica.
Yo dejé de ir al gimnasio por flojo y ahora sólo tengo una romántica relación con mi querida elíptica, así que todo bien.
Para cerrar:
EXPECTATIVAS DE EXITO EN EL GIMNASIO
REALIDAD DE EXITO EN EL GIMNASIO
Éxito y recuerden, la pesa no es el enemigo, el único enemigo es el que nos impide dar el paso y ese enemigo se llama MIEDO.
Un abrazo.
José



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hola. Gracias por demostrar que existes!!!