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martes, 15 de abril de 2014

¿¿Fumar o dejar de fumar??


Lo que sucede cuando dejas de fumar


Cuando estudias ciencias como la economía y haces esos típicos trabajos de la Elasticidad respecto a los cigarros, entiendes por medio de las matemáticas, que mucho del esfuerzo que se hace porque las personas dejen de fumar, ya sea aplicando impuestos, acciones correctivas o simplemente las etiquetas de todos nuestros cigarros (en Chile hay una ley que las cajetillas de cigarros deben mostrar una clara advertencia para la salud), no sirven, porque las personas están muy poco dispuestas a dejar de fumar.

Según encuentras realizadas en Chile en el año 2013, indican que el 37% de las mujeres fuma y contamos con el triste record de que los adolescentes entre los 13 y 15 años, representan un 40% de la población fumadora a esa edad, lo que se transforma en el record mundial.

Pese a todas las acciones restrictivas que se han tomado en Chile, como el no poder fumar en espacios cerrados con público, en algunas zonas abiertas pero que no se puede fumar, la verdad es que ha sido una campaña muy poco efectiva.

Al igual que todos los vicios, crea una dependencia y cuando las personas han intentando dejar de fumar, comienzan a aparecer las señales del síndrome de abstinencia: irritabilidad, exceso de apetito, dificultad para dormir, falta de concentración, ansiedad y nerviosismo. Incluso algunas personas, han llegado a desarrollar diarreas, vómitos y fiebre (en los casos más extremos).

Cuando se deja de fumar, el cuerpo debe comenzar un proceso de adaptación, en el que debe adaptarse a no tener nicotina, la sustancia adictiva del cigarro. Dejar el cigarro, como cualquier otro vicio, es desagradable y muy difícil, pero con esfuerzo, motivación y ganas, se puede lograr.


Si hay algo que me gustaría hacer por la gente que fuma, es precisamente que dejen ese hábito, que indirectamente nos afecta a los que somos fumadores pasivos.

¿Quieres saber qué pasa en tu cuerpo en la medida que vas dejando de fumar? Acá te lo cuento en un paso a paso:

1. Los primeros 20 minutos: La temperatura corporal vuelve a un nivel normal. La presión arterial y el ritmo del pulso bajan a la normalidad

2. A ocho horas: El nivel de monóxido de carbono en la sangre baja (si, el mismo que contamina la ciudad, lo tienes en tu sangre cada vez que fumas). El nivel de oxigeno en la sangre, se incrementa (el monóxido le roba a la sangre oxígeno…por así decirlo), comenzando a acercarse a niveles normales (¿por qué crees que a la gran mayoría de fumadores les cuesta respirar?)

3. Primer día sin fumar (24 horas): El riesgo de un infarto o ataque al corazón, disminuyen

4. Segundo día sin fumar (48 horas): El sentido del gusto y del olfato se normalizan, pudiendo definir de mejor forma aromas y sabores. Las terminaciones nerviosas se comienzan a regenerar

5. 3 semanas: Hacer ejercicio se hace más fácil, la respiración ya no es problema y mejora la circulación de la sangre. Los pulmones trabajan mejor y las heridas sanan más rápido

6. 1 a 9 meses: Hay más energía en el cuerpo. Los síntomas relacionados al tabaquismo, como la tos, congestión nasal, fatiga y dificultad respiratoria, mejoran notablemente

7. 1 año: El riesgo de cardiopatía coronaria es la mitad del riesgo que de una persona fumadora. Mejora la respiración y algunas funciones, como la oxigenación en la sangre, ya es normal

8. 5 años: El riesgo de padecer cáncer de boca, laringe y pulmón, se reduce a la mitad

9. 10 años: Finalmente, los grandes riesgos de padecer cáncer pulmonar y accidentes cerebrovasculares, son iguales a los de una persona que jamás ha fumado

Dejar de fumar, debe significar más poder y fuerza de voluntad que hacer dieta o dejar de comer, pero sin embargo y si no tienes la fuerza de voluntad, la medicina moderna ha avanzado mucho en éste proceso de ayudar a “no fumar”.

Hay una revista electrónica (thoughtcatalog.com), para mujeres principalmente, que creó una línea de tiempo divertida para el proceso de dejar de fumar (no es taaaaan divertida, pero puede que hayan cosas en las que “le achuntan”)


La experimentación del Síndrome de Privación de la Nicotina:

1. No importa cuánto llevas fumando, hueles a cigarro y tu pareja se queja por ello.

2. Se necesita una gran ocasión para dejar de fumar, como un propósito de Año Nuevo.

3. Desde el momento que decides dejarlo, te aseguras de publicarlo en todas las redes sociales para que todos sepan.

4. De ahora en adelante debes mantener el control sobre los minutos, horas, días y semanas que has estado sin fumar.

5. Ya estás pensando en retirarte. Estás ansiosa, molesta y agitada lista para pelear o pegarle a alguien. Vas a estallar en cualquier momento. Básicamente, todo te irrita.

6. Mantienes la calma.

7.Despiertas pensando: “Esta sí que es una gran batalla”.

8. Te empiezas a preguntar qué podría reemplazar un cigarro cuando has tenido una noche de mal sexo.

9. Lo que solía ser un break para fumar en la oficina, ahora es un break para comer helados.

10. Comienzas a juzgar los hábitos de los que fuman.

11. Debes evitar todo contacto con el cigarro, incluidos tus amigos que lo hacen.

12. Considera invertir en un cigarro electrónico.

13. Aspira discretamente el cigarro electrónico porque te ves muy rara absorbiendo un delgado palo negro.

14. Te sientes tan saludable que hasta piensas en convertirte en vegetariana.

15. Te sientes orgullosa de ti misma y sacas la cuenta de tu ahorro por semana.

16. Una amiga te dice que en vez de fumar cigarros, fumes marihuana ¡Duda!

17. Continúas sintiéndote orgullosa de ti misma.

18. Pasaste el umbral. Ahora tienes dos opciones: continuar por este saludable camino o buscar una razón para recaer.

19. Caíste, empezó el proceso de nuevo


Un abrazo de tu amigo,

José

martes, 4 de marzo de 2014

Cambia el mundo


Cambiar el mundo


Muchas personas, en general, se quejan y se viven quejando del estado actual de la sociedad. En Chile, particularmente el lugar donde vivo: Santiago, se está convirtiendo poco a poco en una ciudad fea, peligrosa, sucia y como diría una persona muy anciana que conozco “de mal vivir”.

Es que cada día es más común ver a las personas tener un muy poco aprecio o nada de aprecio por el entorno en que viven y algunos sectores de Santiago se han vuelto realmente muy feos, sucios o rayados.

Y las personas se mantienen en una queja continua de que “en Santiago ya no se puede vivir”, “que la delincuencia”, “que esto o lo otro”. Nos pasamos el día quejándonos de una serie de cosas que estamos haciendo mal como sociedad y sin embargo no estamos haciendo nada para remediarlo.

Éste mismo problema existe en otras partes del mundo y en Chile se está tornando una práctica más común y son los llamados “grupos de bondad”, que son personas que se agrupan y realizan actos de mejora a los problemas de la sociedad que ellos observan. Según palabras de un miembro de uno de esos grupos, es “si te vas a pasar quejando porque todo está mal, entonces haz algo para empezar a mejorar tu entorno, tu ciudad o tu vida del barrio donde vives. Quedarse sentado a esperar que el gobierno de turno haga algo no es opción”.

Algunas de las cosas que realizan son: recoger la basura de la calle, como una forma de ayudar en la limpieza del lugar, dar de comer a las personas desamparadas y que viven en la calle, sentarse a escuchar y conversar con personas extrañas que no tienen a nadie a quien poder contar sus cosas, etc.

Por ejemplo, Antonio es una persona que ama la limpieza y la ecología y es común verlo en el metro (línea 2), indicarle a la gente cuando ha tirado un papel fuera del papelero o lo ha dejado caer directamente. Cuando le pregunté el por qué lo hacía, me dijo que era para fomentar la limpieza y la cultura y que siempre lo hacía. También me comentó que algunas veces le habían intentado pegar por hacerle ver “esa” falta a las personas.

 
Con respecto a la ayuda a la gente desamparada, tenemos el caso de una historia que sucede en Italia: Una persona entra a un restaurant y pide un café y cinco cafés pendientes. El mozo llega con un solo café y le cobra la cantidad de 6 tazas de café. La costumbre del “café pendiente”, es dejar pagado cafés, para que si entra una persona indigente o que no tiene como pagar un café, se lo tome a cuenta de uno que ya está pagado.

Acá en Chile, al conversar con un dueño de una cafetería, me indicaba que somos “demasiado clasistas en Chile para hacer algo así y que la posibilidad de que entrara un indigente a un café, espantaría a la clientela”. Sin embargo, él me decía que al menos una vez a la semana en épocas de frío, prepara una gran cafetera de 50 litros con café y los va a repartir junto a su señora y sus hijos a los lugares donde frecuentan vagabundos. Además, no les da el café más barato, sino que utiliza el mismo café que vende en su tienda.

Muchos de estos actos de bondad, están ligados también a grupos religiosos o espirituales, que hacen labores sociales en sus comunidades: ayudan a desmalezar terrenos, botan basuras, acompañan a personas mayores durante algunas horas, etc.

Acá, mi idea es poder dar algunas ideas donde cada uno de nosotros, con un pequeño acto amable o de cambio que hagamos, podamos contribuir a desarrollar una mejor sociedad o una mejor comunidad.

1. Ayuda social. Yo creo que éste es el más básico de todas las ayudas. En Chile, hay miles de instituciones de beneficencia que están muy faltos de voluntarios en diversas áreas. Es cosa de llamar a los teléfonos de ayuda y decir “Hola, mi nombre es “xxx” y tengo disponible dos horas los días sábado en la mañana, para ayudar como voluntario en algo en que pueda servir”. Les aseguro que ese tiempo que brinden, los hará sentir realmente realizados

2. Conciencia ecológica. No hablo de juntar latas o botellas de plástico, sino que hablo de crear pequeñas conciencias de reciclaje, hábitos de limpieza saludable del entorno, recoger basura o indicar amablemente a las personas que no boten su basura al piso, etc. Por ejemplo, en mi trabajo, estoy tratando de crear conciencia del uso de papel para fotocopia y usarlo por los dos lados. Eso ayuda a ahorrar dinero a la empresa y ayuda ecológicamente


3. Influir en las personas. Hay una película que se llama “Cadena de favores” (que es más triste que la vida de Marco buscando a su mamá) y que habla de cómo un alumno propone un sistema de ayuda desinteresada a las personas y que cada uno debía hacer algo desinteresado por tres personas y pedirle a esas personas que ayudaran a otras tres personas más. Si podemos hacer algo desinteresado por alguien, ayudarlos en un apuro, les aseguro que influirán positivamente en ese alguien y estoy seguro que lograrán un avance de dos o tres personas más

4. Clases. Todos dominamos algunas materias más que otras. Por ejemplo, yo soy bueno con los números y las matemáticas. Podría eventualmente ofrecerme voluntariamente a hacer reforzamiento de matemáticas a alumnos de enseñanza media, que no tengan como pagar un profesor particular. Quizás tu manejas un idioma como el inglés, italiano, francés, alemán y podrías ofrecer esas clases particulares, al menos una o dos veces a la semana. Quizás sabes de actividades manuales y podrías ayudar a grupos de trabajo o personas que quieran aprender

5. Conversar con extraños. Les voy a contar una anécdota que hoy cuando miro hacia atrás, veo como se conectan esos puntos. Hace cerca de diez años y dado mi carácter sociable y empático, un día de la nada conversé con un señor que estaba a punto de tomar una micro. Ese señor se veía aproblemado y tenía cara de preocupación. En la conversación, me contó que tenía la escoba en su casa, que su señora estaba mal, que su hijo era drogadicto y que estaba a punto de perder su trabajo, pero que no podía hablar de nada de esto, porque no tenía a quien contárselo. Como en esa época la plata (dinero) no me sobraba, lo invité a comer una sopaipilla en un carro que había cerca y conversamos cerca de dos horas. Sentí que había gastado un tiempo muy valioso de mi vida, pero sin embargo me sentía feliz de haber hablado con un señor, que lo único que deseaba era poder desahogarse con alguien y fue muy emotivo. Luego de la conversación, el señor se fue más aliviado a su casa y espero que haya podido enfrentar de mejor manera sus problemas


Si uno mira hacia atrás, nos daremos cuenta que tenemos una serie de habilidades y capacidades de hacer cosas, donar de nuestro tiempo, ayudar o hacer algo para mejorar el entorno en el que vivimos. Si sientes a veces esa necesidad de hacer cosas diferentes, de ayudar a los demás, busca personas que tengan tus mismos intereses, organícense y busquen de qué forma pueden ayudar a contribuir una mejor sociedad.

Si no te gusta lo que sucede a tu alrededor, busca ayudar en el cambio y no hagas lo que hace el 99% de las personas: Quejarse sin hacer nada.

Hay una frase de una película que me gusta mucho que dice “si tan sólo pudiera influir en una persona en toda mi vida, sería feliz”.

Quizás es la idea más comunista que he tenido en toda mi vida, pero desde hace rato que vengo sintiendo que debo hacer algo por mejorar el entorno y ayudar con mis capacidades a quienes realmente pueden necesitar una ayuda.

Hoy en día, son sólo ideas en mi cabeza, de a poco les estoy dando forma y sentido y espero realmente poder contribuir con lo que estoy soñando.

Un abrazo,

José

 

miércoles, 15 de enero de 2014

Procrastinar o el arte de postergar


Procrastinar y Gestión del tiempo

Te levantas una mañana, tienes la motivación necesaria y vas rumbo a tu trabajo. Quizás te acompaña tu música favorita y vas planeando un día lleno de actividades y cosas nuevas que hacer. Al llegar, piensas en hacer ese informe que está pendiente (pero que no es urgente), piensas escribirle a tu amigo que hace rato no sabes de él, quizás alguna llamada pendiente y coordinar y concretar algunas reuniones. El día “pinta” maravilloso. Sin embargo llegas a la oficina, prendes tu computador y te interrumpe la alarma de whatsapp, luego de contestar el mensaje, te preparas el café revitalizador de la mañana. Con el café en el escritorio, miras tu perfil en facebook, actualizas tu estado y compartes o escribes algunos comentarios. Cierras facebook y abres “lun”, para leer las noticias del día….


Así es como las personas en general, vamos procrastinando y pese a que es un problema de hace mucho tiempo en la sociedad y en el mundo, el término “procrastinar” está siendo muy utilizado y de moda. La palabra “procrastinar”, deriva del latín pro (adelante) y crastinus (futuro o referente al futuro).

Técnicamente, es dejar las cosas que podemos hacer en éste instante para un futuro próximo, que muchas veces no llega. Por lo general la procrastinación está asociada al “dejar para mañana lo que puedo hacer hoy”. Finalmente, dejamos aquellas obligaciones o cosas que debemos hacer, para otra oportunidad y la sustituimos con otras cosas más agradables o placenteras.

Algunas características que puede traer el procrastinar:

1. Dependencia de elementos externos como el internet, el mail, el teléfono o actividades externas a nuestros deberes

2. Comer compulsivamente o más allá de la cuenta o de lo que realmente deberíamos

3. Dependencia laboral a actividades tediosas o que no deseamos cambiar



También existen o se han observado, tres tipos de procrastinadores:

A) El eventual. Es aquella persona que eventualmente evade una responsabilidad o la posterga por otras. Por lo general los adultos jóvenes o adolescentes, tienden a tener un comportamiento procrastinador con respecto a los deberes de su casa o sus estudios. En éste nivel, no es una enfermedad que podría derivar en problemas, pero va sentando precedentes de comportamientos en el futuro. Se asocia también a un problema de autoestima o miedo al fracaso

B) Los crónicos. Éste es el tipo de personas que tiene siempre su trabajo atrasado, que sus planes y proyectos de vida son postergados siempre por otro tipo de actividades y personas que tienen una conducta evasiva constante y repetida en el tiempo

C) Los indecisos. Aquellas personas que están en la constante indecisión de postergar o no lo que están haciendo y de qué forma ellos logran un mejor resultado por la postergación. El ejemplo clásico de esto, es Penélope, que tejió por 20 años una manta, esperando que llegara su esposo Ulises (La Odisea de Homero)



En definitiva, la procrastinación, es un problema de autoregulación y de organización o gestión del tiempo. William Kanus en su libro “Superar el hábito de posponer”, presenta algunas características personales de las personas que tienden a posponer:

Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.

Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justificar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.

Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir autocompasión, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.

Rabia e impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» «¡qué idiota que soy!» o «¡no puedo tolerar esta ansiedad!». Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismos. Terminan atrapadas en un círculo de enfado-rebelión que empeora su rendimiento.

Necesidad de sentirse querido: el deseo de realizar tareas en base a la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo estas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.

Sentirse saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; esto provoca sentimientos de ansiedad, saturación, estrés, angustia, indecisión, impotencia, inmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.

Por indecisión, típico de las personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión



Como vimos en ésta entrada (que está dedicada especialmente a una persona que quiero mucho), el tema de posponer está centrado principalmente en miedos o ideas distorsionadas que tenemos acerca de nosotros. Algunas simples soluciones, sería comenzar a priorizar lo que estamos haciendo. Enfocarnos en una tarea hasta terminarla y no dejar de lado nada. Premiarnos por terminar una labor tediosa (si termino el aseo de mi pieza, me dedicaré a ver una película). Ordenar y terminar los asuntos prioritarios que tengan vencimiento más cercano.

El premio a la autoestima que significa el terminar un trabajo, por tedioso o estresante que sea, es algo que no se puede pagar. Posponer, sólo podría traernos más problemas de los que tenemos actualmente y por sobre todo, evitamos crecer en el sentido de ir haciéndonos responsables.

Un abrazo,

José

domingo, 15 de diciembre de 2013

Pautas para una autoestima saludable

Pautas para una autoestima saludable


¿Te has preguntado alguna vez cuánto te quieres?

Hay dos focos muy graves en las personas que tienen problemas de autoestima, una es la baja autoestima y otra es la demasiado alta autoestima. Ambos son problemas acarreados por problemas de valoración y quererse uno mismo, sin embargo también obedece a la forma en la que hemos ido aprendiendo a hacernos cargo de lo que nos sucede en la vida.

En un estudio de la universidad de Columbia en USA, se hizo una prueba de autoestima a cerca de 100 estudiantes y el resultado es que cerca de un 2% tiene pautas de autoestima normales y sanas, el resto, el 98% de los participantes tiene graves y serios problemas en su autoestima. Al hacerles el seguimiento a esas personas, muchos de ellos obedecían a un resultado de su entorno familiar en etapas adolescentes. Los que tenían una gran autoestima (poco saludable), era debido a las pocas oportunidades que tenían en su vida y lo hacían como una forma de contrarrestar hogares dominantes, padres golpeadores o muchos de ellos luchando contra el maltrato psicológico de “no ser capaces”.

Ahora, uno se puede preguntar si es posible mejorar la autoestima o llegar a niveles más o menos saludables y la verdad es que esa respuesta dependerá de un 100% de nosotros y si somos capaces o no de aceptar un proceso de desarrollo o cambio personal, que nos podría hacer pasar por muchas etapas de dolor, de pasarlo mal, pero sin embargo altamente efectivas.


El primer ejemplo que se me viene a la cabeza de estos procesos, es cuando las personas están involucradas en esas relaciones amorosas tóxicas, donde esa persona sabe que está mal, lo está pasando pésimo, quizás muchas veces agredida física y psicológicamente, pero sin embargo sigue ahí. Muchas veces eso se da por un problema de seguridad y no salir de la zona de confort. Mujeres con relaciones de ese tipo, tienden a quedarse al lado de esos hombres, debido a que enfrentar un nuevo proceso de soledad, de confianzas, etc., se hace cada vez más complejo.

Existe un proceso “paso a paso” que permite ir mejorando la autoestima, pero sin embargo lo mejor de todo, siempre será un profesional de la salud mental, como un psicólogo y lograr entender el porqué nos comportamos de tal o cual manera.

El primer paso, sería analizar nuestra autocrítica. Aquellas cosas que nos decimos en términos demasiado absolutos y que no nos perdonamos. Acá está el típico “siempre me sale todo mal”, “la próxima vez que lo haga, tiene que ser mejor” (aunque el resultado haya sido muy bueno). Ese tipo de mensajes debe ser cambiado y debe ser mejorado, reemplazado con palabras de amor hacia nosotros mismos.

El segundo paso, sería analizar nuestros pensamientos negativos. Aquellos pensamientos que nos transmitimos todo el día en señal negativa: “No sirvo para esto”, “no soy bueno en ese tema”, “no puedo”, “me cuesta”, etc. Estudios señalan que nos emitimos cerca de diez mil mensajes diarios a nivel cerebral.

El tercer paso, sería manejar la culpabilidad. Muchas personas evitan darse un gusto, hacerse cariño o simplemente disfrutar de su vida y de sus ingresos, porque viven con un sentido de culpabilidad importante. Acá puedo colocar el ejemplo de una madre soltera y su hijo. Ella podría dejar de comer para darle todo a su hijo, ya que el disfrutar para ella sería “mi hijo no tendrá tal o cual cosa”. Sin embargo, por lo general los hijos únicos desarrollan un problema de egoísmo llamado el “síndrome del hijo único”, que es todo lo contrario a la culpabilidad. La culpa nunca nos llevará a nada, sólo permitirnos vivir vidas en miedo, temor.

El cuarto paso, sería la forma en que criticamos y valoramos el entorno. Las personas viven juzgando y emitiendo comentarios críticos del entorno. En el trabajo, podría ser relacionado a como se vistió o no cierta persona. EN la vida personal si la actitud tomada por “Juanita” fue o no la correcta. Las personas no tienen y no deben moverse por lo que nosotros les decimos, aunque queramos controlar lo que hacen, ellos son dueños de decidir lo mejor para sus vidas y para sus caminos. Cuando aprendemos a no criticar y no juzgar a los demás en base a nuestros patrones, podremos hacer cosas que realmente queramos y nos sentiremos más libres.

El quinto paso, sería el auto-respeto. Acá es difícil poder expresarlo claramente, pero un ejemplo podría servir. Si me propongo no aceptar relaciones sentimentales donde sienta que me están utilizando y sin embargo en una relación me siento utilizado, el auto-respeto sería tomar la decisión de abandonar esa relación y liberarme de ese peso. Sin embargo, mucha gente falla en éste punto, que sería un nexo entre lo que estoy dispuesto a transar y lo que por nada del mundo permitiré.

El sexto paso, sería la valía personal. Con una mirada objetiva y positiva, cada uno de nosotros tiene una valía personal única y si cultivamos una autoestima saludable, nos daremos cuenta que tenemos muchas cosas buenas y también malas. Lo importante en la valía personal, es saber que tenemos errores y que podemos vivir con ellos, sin embargo, podemos hacer todo para mejorar. 

El séptimo paso, sería la asertividad, que no es otra cosa que el hecho de ser capaces de defender nuestros puntos de vista de forma tranquila y calmada, aún cuando los demás parezcan estar en contra nuestra. Las personas se califican en tres estados: Agresivos (que quieren imponer sus puntos de vista de cualquier manera). Inhibidos (que no dicen nada de lo que sienten o piensan y sólo acatan lo que dicen los demás) y los asertivos. Básicamente es reconocer esas situaciones donde podemos decir “no estoy de acuerdo con eso, yo pienso que esto es así o asá, pero voy a considerar tu punto de vista”.

El octavo paso, sería la autorealización y que es esa etapa donde vivimos nuestros sueños, tenemos nuestras metas y nos atrevemos a vivir.

De autorealización podría hablar mucho y cada uno de nosotros podría penar en un horizonte para poder ser feliz. Lo importante no es pensar, sino ACTUAR a donde nos queremos mover para encontrar la felicidad y el cumplimiento de nuestros sueños.

 
Un abrazo,

José

lunes, 9 de diciembre de 2013

Errores ¿beneficio o problema?


Errores ¿beneficio o problema?

¿Te has preguntado alguna vez cuánto te quieres y si la respuesta es “sí, me quiero”, entonces te has permitido alguna vez fallar, cometer errores?


En ésta entrada, vamos a ver si equivocarse es un beneficio o problema.

Estamos insertos en una espiral de “sólo premiar el éxito” y no queda lugar para los errores. Una vez un profesor preguntó en clases “¿Existe en sus trabajos un premio al error del mes?”.

Desde que somos pequeños, nos enseñan que sólo debemos acertar y tener éxito y nos dejan muy poco espacio para el aprendizaje de los errores. En el colegio, un error te costaba una mala nota y en los trabajos, un error, te puede costar el puesto laboral.

Entonces, ¿un error será beneficio o problema?

No quiero con esto incitar a las personas a equivocarse deliberadamente o vivir errando, la idea es que se tome conciencia de los errores que hemos cometido y convertirlo en un beneficio, sin que dañe nuestra vida o sin que daño nuestra autoestima.


Si partimos del modelo científico y de los grandes descubrimientos, todos han pasado por un período de prueba y error. El error que aparece en el ensayo, les permite fortalecer sus procesos, ver factores que no habían considerado y ampliar la mirada. Además, alejarse o tener una pausa, permite volver a la carga con nuevas ideas, más abierta y más atenta.

Lo anterior, se aplica para cualquier persona en cada área de su vida.

Veremos algunos ejemplos de cómo errores que pudieron parecer garrafales en su minuto, se han convertido en grandes descubrimientos.

1. Alexander Fleming. En el colegio, nos enseñan casi como una anécdota que Fleming descubrió la penicilina, sin embargo no nos enseñan el proceso de error que se llevó a cabo y como su propia negligencia se convirtió en un poder sanador. Fleming, por negligencia, descuidó muestras de prueba que estaba realizando y una de ellas se llenó de “moho”. Él, estaba a punto de votar esas muestras y por curiosidad decidió observar la placa. El descubrimiento que salió de su error, es algo que hasta ese momento ningún investigador había valorado y tenemos un importante avance en la ciencia.

2. Spencer Silver. Su nombre no es para nada importante en la vida de inventores, sin embargo su invento, es usado a diario en todas las oficinas. Éste señor, estaba diseñando un pegamento extra fuerte, sin embargo una de sus fórmulas de prueba, arrojó un adhesivo suave, sin dejar residuos y de fácil retiro. La fórmula fue rechazada y olvidada. Años más tarde, uno de sus ayudantes utilizó ese adhesivo, para marcar las canciones del cancionero de su iglesia y lo hizo untando un poco de adhesivo a un papel “marcador”. Al ser retirado el papel que marcaba, no dañaba el papel y no dejaba residuos. Es así como nacieron los Post-it que usamos en las oficinas.

3. Viagra. En el año 1992, laboratorios Pfizer estaba probando en una población de prueba, un nuevo medicamento para personas que sufrían problemas al corazón. Era un vaso dilatador que permitía tener mejor calidad de vida. Cuando comenzar a revisar los análisis de las pruebas y las entrevistas con los pacientes, descubrieron que muchos de ellos indicaban que habían sufrido erecciones por largo tiempo. El estudio y medicamento, iba a ser desechado como un error colateral del remedio, sin embargo, un grupo de investigadores siguió analizando la causa colateral y descubrieron el Viagra, uno de los medicamentos más vendidos en el mundo.

4. Percy Spencer. En la segunda guerra mundial, éste señor fue contratado para desarrollar un potente radar para EE.UU, por medio de las ondas “micro ondas” y generadores de alta frecuencia. El lugar donde trabajaban, estaba cerrado y era prohibido ingresar alimentos. Éste señor, ingresó con una barra de chocolates en su mochila (en secreto) y después de un largo trabajo, cuando quiso comer el chocolate, se dio cuenta que estaba derretido. Su error y descuido, pudo costarle muy caro, sin embargo prefirió comentarlo a sus compañeros de equipo y jefes. De ahí, nació el estudio de cómo las micro ondas afectan la temperatura de los objetos en base a agua y se comenzó a inventar el microondas que muchos tenemos en casa

5. Constantine Fahlberg. Éste señor, estaba haciendo pruebas de colores para tintura para el pelo, éste producto, se hacía con bases de alquitrán. Su descuido, lo llevo un día a ir a cenar con su mujer y no lavarse las manos. En el restaurant, se dio cuenta de que todos los alimentos tenían sabor “dulce”. Al increpar a la cocinera, su señora le hizo ver que sus manos estaban muy sucias y un arrebato de enojo, éste señor se lamió la mano, dándose cuenta del sabor dulce. Con ese descuido, descubrió a fines de 1800 la sacarina y aunque hoy está prohibido en muchas partes del mundo por ser cancerígeno, fue el endulzante más famoso del mundo por mucho tiempo.


Si te fijas en todas las historias anteriores (y hay muchas más), los errores suceden, los errores son inesperados y no creo que haya personas que van por la vida queriendo equivocarse o hacer todo mal.

Sin embargo, lo destacable de todo éste proceso de error, es la actitud con la que te puedes parar y enfrentar el resultado de tu error. Una mirada positiva y con perspectiva, te ayudará a saber encontrar mejores soluciones y aunque el error puede no ser evitable, al menos tendrás una importante lección de vida y que te permitirá en una segunda oportunidad, hacer las cosas bien, más atento y con más cuidado.

El error no es para condenarse ni tirarse para abajo, lo importante es que hagas cosas nuevas y aprendas y nunca menosprecies un error, sino transfórmalo de un problema a un beneficio.

Entonces, la próxima vez que creas que te “equivocaste”, piénsalo de nuevo. Detente en qué significa, por qué pasó, qué puedes aprender. Errar es humano, dicen, pero es recomendable y prometedor. Los que han triunfado, están llenos de errores.

Moraleja: Lo que es un fracaso en “A”, puede ser un éxito en “B”

Un abrazo,

José

jueves, 28 de noviembre de 2013

Inteligencia financiera


Inteligencia financiera: No hay que gastar ….hay que comprar experiencias.

Cuando estamos en épocas de vacas flacas y estamos buscando ahorrar de todas las formas posibles ¿Qué sucedería si una persona te dijera: No se trata de ahorrar o de recisión, sino de gastar sabiamente? 
 
"El destino de lo gastado es tanto o más importante que el monto que se invierte"

Si bien el dinero no nos hace felices (aunque uno pueda pensar lo contrario), la forma de gastar ese dinero es una real diferencia entre obtener satisfacciones duraderas, inteligencia financiera o sólo puede aumentar nuestras preocupaciones y quejas al respecto.

En el libro “Happy Money” (investigación conjunta entre U. de British Columbia y Harvard) se ofrecen tres sencillos consejos para que tengamos satisfacciones duraderas y para desarrollar un poco más acerca de nuestra inteligencia financiera.

“La clave está en el uso inteligente del recurso”. Acumular dinero y gastarlo no es una clave, lo importante acá es aprender a “cómo gastar” ese dinero que se tiene.

El ser humano está programado para maximizar los recursos e ingresos y disminuir los costos, por eso siempre estamos pensando en aumentos de sueldo, generar ingresos extras, encontrarnos dinero en la calle o recibir una herencia inesperada. Todos deseamos ganar o tener más dinero del que disponemos y si no es posible hacerlos, entonces hacemos grandes sacrificios que merman nuestra “felicidad”.

Por ejemplo, cuando tenemos un mayor ingreso, empezamos a comprar cosas más caras y mejores a ese “estatus de vida”, porque HAY que mantener un estatus y eso es una gran fuente de estrés financiero. Por ejemplo, si ganas más, podrías preferir comprarte un auto mejor y más caro. Sin embargo, cuando te enteras que el consumo en vecina es alto, que los repuestos son muy caros y que las mantenciones son demasiado caras….esa sonrisa desaparece y esa alegría inicial se transforma en frustración.

Siguiendo estos simples consejos para aprender que el fin de lo gastado es tanto o más importante que el monto invertido, será más feliz que muchos de nuestros adinerados nacionales (aumentará la satisfacción):

1. ¿Qué comprar?

Lo más importante al momento de recibir un ingreso, es cancelar las cuentas básicas para poder vivir (agua, luz, gas, dividendo o arriendo) y sin embargo, en el estudio realizado en el libro, arrojó que las personas luego de invertir en esos ítems, destinaban el dinero a cosas como comprar tecnología, música, libros, videojuegos o ropa de moda.

El consejo importante que entregan en el libro, es que uno debe destinar dinero a “comprar experiencias” y no sólo cosas materiales. Comprar cosas materiales, sólo trae un momento pequeño de satisfacción, ya que el uso o la pérdida de interés, hacen decaer el ánimo de lo adquirido.

Comprar experiencias, es gastar el dinero en cosas que generan placer y que al realizarlo, generan una sensación de placer a mayor plazo en el tiempo. Por ejemplo ir al teatro, salir a comer fuera de casa y viajar, son algunos tips para lograr perdurar la experiencia de compra y de gasto.

Cuando se gasta dinero de ésta forma, incluso puede durar años el “buen” recuerdo de lo gastado. Lo importante, es que esos gastos no se conviertan en rutina, ya que su exceso, también termina aburriendo y pierde la novedad.

 
2. Engañar al cerebro con el cambio de la lógica de consumo
Hoy estamos llenos de avisos que nos dicen “compre hoy y pague mañana”, “adquiera hoy y comienza a pagar en tres meses más”. Esa es la lógica del consumo en general y lo único que hacemos al endeudarnos, es sentir aversión por lo comprado y lamentamos el hecho de tenerlo (generamos una sensación negativa).

Invertir la lógica del consumo, es “PAGAR AHORA y DISFRUTAR DESPUÉS”. Si por ejemplo cancelas en efectivo el precio de un pasaje de avión para irte de vacaciones en tres meses más, tendrás la alegría de tener cubiertas tus vacaciones y en el momento de viajar, sentirás una sensación de cómo “estar” viajando gratis.

El cerebro es engañado en esos procesos y percibe alegrías inmediatas

3. Regalos

Ésta es la parte que más me gusta a mi “que me hagan regalos”.

Los expertos, señalan que produce un placer mayor gastar en otros y no en uno mismo. Para entender mejor éste punto: comprar un teléfono móvil o un televisor, es para uso personal. Si salir a cenar o viajar, por lo general se hace de a dos y ahí está el “compartir” con el otro, que finalmente hace más grato el momento del gasto. “El gasto social es más duradero que el gasto individual”.

Acá en éste punto, se agregan las donaciones, regalos y gastos grupales (que generan sensaciones más beneficiosas a largo plazo).

Siempre hay un punto de inicio para saber cómo gastar mejor el dinero y si aplicar alguno de estos puntos te puede ayudar a ser feliz, entonces vamos por un buen camino.

 
Un abrazo,
José

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Qué cuentas en tu historia?


¿Cuál es tu historia?: Lo que dicen tus palabras
Cada uno de nosotros tiene algo que contarle al resto. Imagina que estás en una fiesta social, con música de fondo, trago, comida y por supuesto mucha gente que no conoces.


Yo soy de las personas que no tengo muchos problemas para socializar, para mí no es ningún problema ir a un evento donde no conozco a la gente y siempre lo veo como una oportunidad de relacionarme con gente nueva. Me gusta esa experiencia. Sin embargo, siempre veo a gente muy tímida o que no tienen mucho que contar de ellos mismos y ahí les pregunto entre bromas y un poco de relajación ¿Cuál es tu historia? ¿Qué haces? Y preguntas por el estilo.
Con las preguntas que buscan romper e iniciar esas conversaciones, muchas veces me he quedado sorprendido de lo que dicen con sus respuestas y de cómo de forma inconsciente, nos inventamos una serie de trabajas o problemas de nosotros mismos, que son realmente inexistentes.

Lo que dicen tus palabras, aunque no lo creas, habla mucho de ti y de cómo te tratas.
Esta historia es real, me pasó en mi primer día de clases conversando con un compañero y esto fue más o menos su presentación: “En realidad no tengo mucho que contar, soy un tipo fome, tengo un trabajo que no me gusta y muy pocas veces termino lo que empiezo. Si hay algo que me puede gustar, es ver tele y estoy estudiando porque quería hacer algo nuevo”.


 
Sin ser expertos en la interacción con otros o en psicología, uno podría desprender fácilmente que esa persona está plagada de creencias que lo limitan y lo hacen moverse así por la vida.
Cada uno de nosotros tiene una historia que contar, con detalles, de dónde venimos, donde queremos ir y los tipos de historia que contamos a los demás, también indican y marcan una enorme diferencia en que tan bien lidiamos con el cambio o con los procesos de cambio.

Herminia Ibarra y Kent Lineback, investigaron acerca de éste tema y nos ayudan con unos pequeños consejos que nos pueden permitir contar una historia de nosotros mismos y lograr motivar y cautivar a la audiencia, ya que todas las historias tienen algo que decir y todas se construyen en base a patrones. Desde las grandes novelas de la historia, hasta las películas más exitosas:
- Toda historia tiene un protagonista que le preocupa al oyente. El bueno de la película eres tú. Estás hablando de tu vida y de tus eventos. Entonces trata de hacer esa historia sobre el personaje principal interesante

- Un catalizador. Una historia que tiene un motivo de ser, un evento o situación de la vida que te hizo salir de donde estás y te lleva a estar parado ahí. Por ejemplo, si tu historia es la vida sana, podrías decir “pase mucho tiempo encerrado entre Mcdonalds y Pizza Hut, hasta que en algún momento sentí algo que hizo clic en mi y empecé a ver todo más claro”.

- Pruebas y tribulaciones. Todos pasamos por conflictos y dramas. Momentos de injusticia y rabia que nos producen frustración y que finalmente testean y moldean el carácter

- Un punto crítico o de no retorno. Algo te hizo cambiar, algo pasó y decidiste tomar el toro por las astas y enmendar el rumbo que parecía perdido. Algo que te cambió como ser humano

- Resolución o final. Acá está el cierre de tu historia o el suspenso de un “continuará”. Es el “happy ending” de toda película y el momento en que la gente salta de su asiento

NOTA: este modelo no tiene nada de nuevo, ya que lo definió Aristóteles hace 2.300 años y ha sido usado desde ese entonces. 
 

Por ejemplo, si me tocara relatar mi historia, sería algo así como: “Yo soy muchas cosas y me gustan muchas cosas también, (introducción)…pero….Ahora en éste momento, estoy pasando por un período de querer mejorar mi vida y hacer cosas nuevas por mí, ya que estaba llevando una vida un poco desordenada y ganando mucho peso (catalizador). Pasé por muchas etapas muy duras y de a poco me fui dando cuenta de “para donde iba la micro (pruebas y tribulaciones). Un día me miré al espejo y me di cuenta que esa imagen que se veía en el reflejo, no era la que quería proyectar y me prometí bajar de peso (punto de no retorno). Y acá estoy, trabajando en éste proceso donde he podido bajar ya dos tallas de ropa y sigo trabajando en cambiar y mejorar (resolución)”.
No se trata de memorizar una historia para contarla a todo el mundo y en todo momento, pero se trata de ir formando tu propia historia que te llevará al éxito. Acá no tengo que decir “es que me amo mucho”, “es que soy lo mejor”. Acá lo que digo (sin decirlo) es que me quiero lo suficiente como para querer hacer un cambio y que tengo metas trazadas y me esfuerzo en lograrlas y toda esa historia que quiero contar o decir, está entendida por mi interlocutor. Él hace las apreciaciones y coloca en su mente las valoraciones a mi historia.

Si mi historia contara el caso de un tipo que no hace nada, que está viendo pasar la vida por delante y vivir de la envidia hacia los demás, te aseguro que no sería muy interesante de escuchar y no me ayudaría a lograr las metas y resultados que quiero.

Si creas una historia acerca de ti, la puedes contar en muy poco tiempo ¡HAZLO! Y practica con tus cercanos. Aprende a tratarte en esa historia con amor y cariño. Aprende a COMO contar la historia y acepta con agrado las recomendaciones que te hagan los demás.

Una vez pasado ese período de práctica, anda ampliando de a poco el círculo de personas a quien se la cuentas y va a llegar un momento en que todo tu lenguaje corporal y verbal, estarán de acuerdo en esa historia y se logrará la coherencia.

Cuando logres la coherencia entre tu cuerpo y tu voz, tendrás el éxito asegurado, porque tu mente y cuerpo se han comprometido con esa historia.

Ahora y después de leer nuevamente este post te pregunto ¿Cuál es tu historia? La idea no es que sea un mensaje abandonado en la orilla de una playa, sino un relato para que otros lo escuchen.
 
Un abrazo.
José