Muchas
cosas ocurren como el cuento de la liebre y la tortuga: Una tortuga y una
liebre, hacen una competencia de quien ganaba una carrera y la liebre viendo la
lentitud de la tortuga, se toma una siesta. Cuento corto, la liebre despierta
cuando la tortuga estaba a un paso de la meta y por supuesto perdió.
Cada
uno de nosotros ha perdido, ya sea porque no lo hemos intentado o bien porque
nos hemos quedado dormidos en los laureles. Esto último es lo más normal que
ocurre con las personas, ya que no tenemos claridad de las metas o de los
cambios que queremos hacer.
Por
ejemplo, en mi primera etapa de baja de peso, logré bajar muchos kilos y tallas
de ropa, emocionalmente me encontraba bien, con ánimo. Sin embargo, a
principios del año 2013, me fracturé el tobillo y estuve casi cuatro meses sin
poder moverme y sin hacer ejercicio. Finalmente, lo que creí que era un cambio
en mi vida (la baja de peso), sólo era un “algo” disfrazado por el ejercicio,
ya que no había cambiado ni modificado hábitos alimenticios y volví a subir de
peso y dos tallas (creo que ahí fue cuando desperté como la liebre).
¿Por
qué me pasó eso? Y es acá donde creo que viene el problema de “dormirse en los
laureles”: Toda la gente me encontraba bien y me felicitaba por mi baja de
peso, pero en realidad sólo era una parte del problema, porque los hábitos y
las demás cosas, seguían ahí, pero no habían cambios sustanciales.
Cuando
te duermes en los laureles, te quedas cegado por las chispitas de colores, sin
embargo no has trabajado los puntos que te han llevado a una meta o cambio.
El
otro punto, es cuando la gente no lo ha intentado y eso es mucho peor, porque
ellos a la larga, te tratarán de bajar de tu carro y de alguna u otra forma,
ellos harán que tus intentos se plasmen en fracasos, sólo para decirte un “te
lo dije”.
Ya
sea que te has dormido en los laureles o que no has intentado nada, el
resultado son los mismos: días lunes con mala cara, semanas largas y tediosas
en las que sólo esperas el fin de semana para cambiar eso tan malo que te está
pasando y todas las sensaciones de frustración que vienen más adelante.
Cambiar
es un esfuerzo, porque te hace salir de la zona de comodidad y eso afecta
grandemente a las personas (la siguiente entrada habla de la zona de comodidad).
También sé que cambiar es un esfuerzo difícil, porque las creencias internas
están siendo movidas o cambiadas de a poco.
Así
que hoy, tenemos dos opciones: despertamos como la liebre y nos movemos para
alcanzar nuestros sueños y lo que nos hace feliz o nos dejamos estar y
criticamos a cada persona que lo intenta. He visto a muchos exitosos
acompañados, pero a ningún amargado con alguien al lado.
Mis
motivaciones de inicio para bajar de peso cambiaron y ahora me estoy dirigiendo
a otra etapa de mi vida y con nuevos y mejores logros. De todas formas la idea
es que mi nueva etapa te pueda ayudar y lograr motivarte del lugar donde estás
y no sólo con el peso, sino en cualquier cosa de tu vida que sientas que estás
atrapado o durmiendo en los laureles.
¿Quieres
un mejor físico? ¿Quieres mejorar tu salud? ¿Quieres hacer cosas que nunca
antes habías hecho? ¿Quieres ser feliz? Toma un pequeño esfuerzo hacer cambios,
pero en el camino, te darás cuenta de lo importante que pudiste lograr.
Sé
que volveré a bajar de peso y sé que mis motivaciones son mucho mayores y
mejores que antes……”imposible is nothing” y esa es la actitud que deberíamos
tomar frente a la vida y los desafíos que queremos proyectar.
Un
abrazo.
José

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Hola. Gracias por demostrar que existes!!!