martes, 21 de enero de 2014

Experiencias placenteras


Experiencias placenteras



Hay una frase que dice “el único final feliz que conozco, es el orgasmo” y es parte de nuestra cultura occidental de la inmediatez o del resultado, es el que nos hemos fijado que el “orgasmo” es la actividad más placentera que pueda existir.

Según la sexóloga Yvonne K. Fullbright, en sus respectivas columnas del diario “The Huffington Post”. Escribe precisamente de esto, de que las sociedades modernas y las parejas, se han obsesionado al punto de buscar como única actividad placentera en pareja, el llegar al orgasmo.

Si analizamos estos temas, nos damos cuenta que en Internet y en nuestros kioscos de siempre, encontramos una serie de reportajes, libros y secretos, para hacer alcanzar a tu pareja los máximos estados orgásmicos y hasta donde yo sé y he leído, se olvidan totalmente de otras cosas que pueden ser igual de placenteras.

Fullbright, escribe y analiza que existen varias otras series de actividades que pueden ser tan o más placenteras que un orgasmo, pero que sin embargo en la vida en pareja las hemos ido olvidando.



Así que me pareció importante éste tema y que puedan recordar aquellas cosas que a veces también nos causan mucho placer:

1. Reír sin parar: según la sexóloga, el fenómeno de no poder recuperar el aliento de tanta risa no es algo que se dé seguido y, por lo tanto, cuando ocurre resulta muy placentero

2. El abrazo de un niño: "Nada se siente más perfecto o mejor que tener los brazos y las piernas de tu pequeño alrededor de tu cuerpo, y su cabeza enterrada en tu cuello. El mundo se vuelve lleno de paz y amor"

3. Despertar y volverse a dormir: ¿alguna vez te has despertado en la mañana pensando que tu reloj no sonó y es tarde para irte a trabajar, pero luego te das cuenta de que es sábado y puedes seguir durmiendo? Para la sexóloga, cuando eso ocurre es un "momento absolutamente delicioso".

4. Saciar la sed: sobre todo cuando se hace con agua pura. "Nada rehidrata mejor que el agua, en especial cuando tu cuerpo lo ansía. Seguramente has estado en esa situación y sabes lo bien que se siente", asegura.

5. Hundirse en una tina caliente después de pasar tiempo en el frío: sentir manos, pies, nariz y todo literalmente congelado, debe ser una de las sensaciones menos placenteras que existen. Sin embargo, saber que tienes la posibilidad de entrar en calor, lo hacen soportable. "Una buena ducha o tina caliente es generalmente la manera perfecta para hacer que la sangre fluya de nuevo"



6. Recibir una inesperada ayuda financiera: ¿te ha ocurrido que te pones una chaqueta que estaba perdida al fondo de tu clóset o usas una cartera que tenías olvidada, y en su interior encuentras un flamante billete? Sin duda, tu primera reacción es sonreír sin parar, en especial si el dinero te llega cuando realmente lo necesitas

7. Meterse a la cama con sábanas limpias y frescas: a juicio de la sexóloga, se trata de una situación que no requiere mayor explicación. Simplemente -dice- "se siente celestial".

8. Estar junto a tu pareja piel con piel, y sentirla de pies a cabeza: según Fulbright, no importa que ese momento de intimidad no pase a mayores, sino que el sólo hecho de estar en brazos de la persona que amas, "es una de las pocas cosas que nos hacen olvidar que el resto del mundo existe".

9. La satisfacción de haber tenido una buena sesión de entrenamiento: el ejercicio físico estimula la producción de endorfinas, las que son conocidas como "las hormonas de la felicidad", ya que tienen efecto analgésico y otorgan sensación de bienestar. Así, poner el cuerpo en movimiento puede, en efecto, provocar placer.

10. Saber que la persona de quien estás enamorada, también te ama: cosquilleo, mariposas en el estómago, la sonrisa que no se borra del rostro. Son múltiples los efectos que genera el amor entre dos personas y que, según la sexóloga, hacen que "todo en el mundo se sienta bien".

11. Conseguir un objetivo esperado: no importa si es grande o pequeño, la emoción que se siente al lograr algo tras haber trabajado duro, es inmensa

 

Está claro que ninguna de las cosas descritas anteriormente es exactamente la misma sensación del orgasmo y no debe serlo jamás, ya que pese a que no debemos obsesionarnos con el tema, tampoco debemos dejarlo de lado y volvernos “anorgásmicos”, fisiológicamente y mentalmente, es parecida a la respuesta sexual y del placer.

De esta manera el consejo es que: "la próxima vez que sientas la presión de tener un orgasmo, o de tener más orgasmos, o de tener un cierto tipo de orgasmo… recuerda que la vida te ofrece muchas formas de placer". Y deja abierta la pregunta: "¿Tienes algún otro favorito que añadir a esta lista?".

Un abrazo,

José

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